violeta

Hoy estamos aquí pero mañana probablemente estemos más idos.

Rosas rojas que florecen En esta primavera Primeras…

Rosas rojas que florecen
En esta primavera.
Primeras hojas de los chopos,
Últimas flores del almendro,
Baladas entre el viento,
Lirios que cantan su violeta.
Iluminando altivo el sol de todos
Con los hilos dorados de los días
Amasados anoche en la maleza.

AHASVERO

Flotaré, nadaré, me enterraré en tu cuerpo,
Navegando en las cálidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
Entrando en la lúbrica cueva de tu boca,
Cayendo en el abismo marino de tu lengua,
Perdido en la nacarada espuma de tus dientes,
He arribado a las violetas rocas de tus labios.

Escuché los cuentos de dragones
que tu ombligo me contaba,
abrazado a las olas azules de tus brazos.
Me dijiste, ¿relajado, corazón?
pues flotemos…
Hagamos un PERIPLO ERÓTICO POR TU CUERPO…

AHASVERO

Navegando en las cálidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
He arribado a las violetas rocas de tus labios…

PANDEMONIA

Perfumo mi deseo
y salgo a pasear
los ávidos gemidos.
Arreglo mi vestido con
flores de pasión
y largas violetas de sonrisa.
Hago volar mis sueños
hasta él.
Ahora abriré mi regazo
de brisa cuando llegue.

Amante de alquiler

Aquel fatal diluvio, de cándidos desdenes,
en que dejabas mis lánguidas vidrieras
—lóbrego lago de lágrima empedrado—
oh reina violeta que ahuyenta la alegría
al pálido palacio del débil desconsuelo,
tranquilo solloza en el equívoco camino
de la horrible cizaña de mi almohada
y la virginal zarza de látex de tu sexo
—satén erótico y de musgo perfumado
sobre el seto oxidado del afanoso otoño—
al mudo cobijo de tus bosques axilares
—apetitos tallados en el tórrido caucho—
en el regazo pérfido del cuello.
¡Oh muñeca de goma y amante de alquiler!

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