Está bien toca poesía del viernes pero esta…

Está bien, toca poesía del viernes, pero esta vez lo pondré más difícil. Debe ser un soneto con rima ABBA ABBA CDC DCD. Por tanto, sólo se admiten los primeros trece que continúen este alejandrino:

“Nuestros sueños embriagan como suave morfina

PANDEMONIA

“PLATO A LA CARTA”, reza el cartel. No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Están esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de diseño, y su conversación banal. Risas. En la tele esos superhéroes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el mío. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura ríen como caracoles asmáticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las témporas, la rodilla que me golpeé esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imbécil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Qué hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¿Cuándo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¿Realmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. Cócteles. Sangría. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta. Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones anónimas y limitadas. ¿Cómo esperamos crear un mundo mejor así? Tampoco parece importarnos. La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. También respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases etéreos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Señalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpatías. Sonda sinuosenoidal obstruida y catalítica. Visor de cuerdas y partículas elementales. Telecopiador de místicas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y forética… Eso, hasta donde yo sé.

Hoy estoyconvencido de que es sabado ya escuche…

Hoy estoyconvencido de que es sabado!
ya escuche en la radio que hoy es viernes! anote en el notario que es viernes pero aun tengo esa sensacion de que es sabado!
por favor,alguien que viva en algun lugar en el que ya sea sabado!!! o_O

Valeeeeee ahora una real que me paso el…

Valeeeeee, ahora una real que me paso el viernes:

  • “llámame en cuanto me necesites. Sé lo mal que estas”
  • ¿Podemos hablar un momento?
  • No, ahora no tengo ganas.
  • Po favor. yo si quiero hablar.
  • No, no tengo ganas.

(Es totalmente cierta. Se dió entre una “amiga” que me ofrece su atención y yo)

Os invito a continuar la poesía colectiva del…

Os invito a continuar la poesía colectiva del viernes. Es ya una costumbre que cada uno aporte en comentario sus versos inspirados continuando el siguiente:

“De donde el viento viene, a donde el viento voy..

EXT. GRAN ALMACÉN. DÍA

Es viernes por la tarde. El cartel pone: …cerrado por defenestración…

EROSKA, PENSANDO. Y ahora que hago yo. Y que coño es defenestración. Es un error, es defunción en realidad. ¿Defunción en unos grandes almacenes?¿Qué raro?

Saint-Yves d'Alveydre

Quienquiera que sea
ladra la hora,
las horas muertas
de viernes a viernes,
fantasma de esta casa,
tierra sobre tierra.

El Quijote en Spanglish

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase.

A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income.

El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths.

Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear.

El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear.

La gente say que su apellido was Quijada or Quesada -hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto- but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada.

But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.

Fuente: BBCMUNDO.com

El negro Nboro del “Tenessee”

Algo especial ocurría esa noche, algo que sólo ocurría una de cada tantas entre las noches de los viernes. Estaban reunidos en el bar “Tenessee”, un antro inmundo y semiderruido, guetto de los negros. No entraban dentro. Muchos se quedaban en la puerta. Se turnaban. Era como un ritual. Cancerberos y almas del purgatorio. Los de fuera y los de dentro. Música negra o jaleo de borrachos. Por eso se turnaban.
Presumía de tener la polla más grande de todos los negros que acudían al “Tenessee”. Y la verdad es que las pilinguis le sonreían de una manera especial cuando pasaba. Por algo sería.

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