Resultados de la búsqueda para: turbi Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • VIVA el 140610 Permalink |  

    William Shakespeare 

    Whisky de malta o blanco vino ordinario,
    Imagina aquel letal guerrero turbio,
    Lesiones como mínimo, en traje agrario,
    Lejos de la camisa calma el millón indio.
    Impreso o expediente tal vez contradictorio,
    Altitudes, en parte, por el éxito agrio,
    Mi mástil es de pronto un campanario,

    Similar al ser menciona índice propio.
    Hielo con carácter de adjetivo utilitario,
    Ambas cocinas a este lado del negocio,
    Kamikazes, por contra, de zumbón ficticio,
    El big bang latió con furia en el principio.
    Seco como pasta surge siniestro del naufragio,
    Por cuenta del acento cabecea otro previo,
    En parte por la raíz inclina aborto sucio,
    Adelante aquel que ganaba tierra o espacio.
    Razones en la necesidad de un norte agrario,
    Etnias y vestido de cielo en sagitario.

     
  • VIVA el 140110 Permalink |  

    Viva en la luna, esto es un infierno.

    mi magdalena killer
    silba el viento tu nombre
    nada se oculta
    con vueltas de esperanza
    espuma negra
    pero sabe a mar
    sobre agua turbia.

     
  • VIVA el 120714 Permalink |  

    Hay exabruptos que se miden en la escala… 

    Hay exabruptos que se miden en la escala de Richter.

     
  • lai el 120527 Permalink |  

    De pequeño gustabame hundir el frasquito de perfume… 

    De pequeño gustabame hundir el frasquito de perfume de la abuela en la pila llena de agua, al soltarlo ascendía con mayor o menor dificultad según contenido, hasta que por designios de infantil avatar, el liquido elemento se turbo amarillo, acto “mojolofrastico” por excelencia que no convenció a su dueña para fastidio de ambos.

     
  • Esteban Salazar Herrera el 120301 Permalink |  

    Yo voy soñando caminos, de la tarde… las colinas doradas, los verdes pinos y las encinas…. A dónde el camino irá… a dónde el camino irá…

     
  • calarhondo el 120224 Permalink |  

    “La noche que yo amo, es turbia como tus ojos…”

     
  • Manuel Moreno el 070122 Permalink |
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    Soy Vargas, Antonio Vargas 

    Vine al mundo hace ya casi cincuenta años en un club de Kansas City. Mis padres fueron dos auténticos desconocidos. De hecho nunca me enteré de quiénes eran. Un saxofón y una trompeta se hicieron cargo de mí. Siempre me gustó pensar que fueron el del gran Charlie Parker y la del bueno de Gillespie. Lo bien cierto es que lo único que heredé de ellos fue una sordera incurable y una morbosa atracción por los pentagramas vacíos. Detesto a los poetas y a los músicos, los unos por prescindibles, los otros por cretinos. No se me conoce ocupación remunerada. El mejor día de mi vida lo tengo asociado a un paseo bajo la lluvia una tarde de domingo en la que recorrí mi ciudad borracho. Recuerdo que en el último bar, el de los Pérez Brothers, una generosa mujer le arrimaba a su pequeño vástago dos domingas rotundas que nunca he olvidado. Cuántas veces en sueños he bebido de esa leche imposible.

     
  • VIVA el 061103 Permalink
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    RPC 

    Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

    Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

    Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

    Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

    En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

    Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

    —salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

    Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

    —De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
    Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

    Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
    — y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

    Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

     
    • Ahasvero el 060526 Permalink

      There are people who raise passions, dramatic countries, wars, revolutions, catastrophes, floods, hurricanes, ruins, outcomes, cataclysms, disasters, hecatombes, destructions, misfortunes, accidents, upheavals, bankruptcies, the evils, discouragements, destructions, demolitions, descalandrajos, decompositions, disintegrations, dismemberments, declines, desolations, damages, destructions, devastations, messes, damage, estropicios, exterminations, exhausted, discords, disagreements, ransackings, terrible consequences by simple fruslería of destripacuentos that diabolically, infernalmente, satanically, malignantly does not recognize its deyecciones.

      1.Patraña
      That Ester morning had had breakfast an enormous cereal bowl. One felt with much energy to undertake a new day of work in Radio Continental Patraña, the magnificent transmitter of the news.

      While it was transferred in the taxi towards the street in which they were the RPC studies could be noticed of unusual personages who discussed in the streets of the city. In all of them a circle were several groups of people forming who seemed to maintain a discussion so early somewhat heated to be. As it had a little dream, it did not grant importance to him and simply it thought about another thing. It was necessary to have many desire to maintain those absurd controversies matutinal. When gruño left to the car the taxi driver bad-tempered him and it was on the verge of sending improperio to him but it was contained. When arriving at the Ester transmitter it also found to the head of programs discussing with the sound technician and, again, it did not grant great importance to him, although already it began to him to tire the enervación that was breathed in the morning in all sites to those hours.

      Ester approached the teletype, that was escupiendo the fresh news. There was an attack abroad; selections with many disturbances in Africa; the ascent of petroleum; the rupture in the agreements of the countries of Near East; an heated debate in the Congress of the deputies…; and the outlandish news that did not understand but that it called the attention enormously to him. As it were in a big hurry, because already only they lacked twenty minutes to begin the program and not yet it had prepared the commentary, let the news separate to return soon on her. It made a summary and it decided as of them it would be the commented news of the day.

      In few minutes they were emitting the program of the Ester, most famous of all the continent. After commenting the news of the day, Ester took step to its infinite listeners. These called by telephone to comment out their own on the news.

      They thought in the beginning that one was technical problems, because any call did not arrive. It was really rare that nobody telephoned. Any other day the accumulation of calls was so that the technicians of the transmitter became crazy to select them. But peculiarly today no entered. Ester a little ashamed apologized before its supposed audience by these apparent technical problems and it even requested a little patience to which tried to call. Everything was useless. The technicians did not find any failure and began to discuss heatedly among them. All this discussion somebody entered of the street shouting. Nobody listened to him. Ester, a little gotten upset, wanted to put order and, beginning by which it finished entering, it was put to distribute improperios.

      • you go out – the one said again with rage that finished entering. Nobody did case to him. So single Ester, that she was very peculiar, was shown to the window. The spectacle that contemplated left stupefied. In spite of the wonderful blue sky and the radiating sun, from the street of the railroad to the one of the park and also in all the bordering streets, that habitually were journeyed by a small amount of people, they had become authentic and surprising romería of people who shouted and sent to trastos an a others. Ester did not give credit to its eyes. Everybody seemed to be crazy and it did not include/understand anything of which it was happening. Their companions had gone out already and even continued there the discussion that had begun in the study. Ester thought that it was having a nightmare and to make sure it was tweaked in mofletes. She was wide-awake and well wide-awake.

      It lowered, she also, to the street with his recorder, like habitually did when it went to the hunting of the news. A preacher was raised in a púlpito improvised with great boxes of transport and harangued the multitudes. The news remembered that had read in the teletype. It spoke of a sect, of the aim of the world and it did not remember that other omens of bad omen, but did not grant importance to him in view of the tumults that were crowded around around to his.

      3.Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche
      Of the many disturbances that took place, no so was sounded as the one that crossed the streets of Madenera to lunch time. “They burned troyas”, as it said proud Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva of the radio and first that discovered the subject in the morning of the 18 of 1963 July.

      While that great fálico Coíbas was smoked that characterized to Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, it contemplated as the preacher made an effort vainly until arriving at the debilitation, because rather it seemed to cause the allergies of the contenders who its adhesions and amenes. Already since it entered the sect characterized by its fulgor fatuo when preaching. And it is that, as said my late grandmother, “a thing is to preach and another one to give wheat”.

      Ester, by that innate curiosity that characterized it, began to listen that propagandist demon.

      -… and a cloud will leave to its sign of discord and desolation between which they do not listen “the envoys upon the boxes”, because the Gentleman is right and compasivo with whom they listen to him… – the predicante vociferated.

  • VIVA el 061017 Permalink |
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    Errante mar 

    No brama ya la bruma,
    mas se oye el clamor
    de horizontes de espuma nacarada,
    de cascos y jinetes enturbiados
    en sombrías y atroces soledades,
    extravagante cabalgar sobre tinieblas,
    suave rumor del aire, escalofrío…
    Se desprenden las voces
    de la triste neblina fantasmal
    y queda el mar -tan solo el mar-
    errante cementerio del marino.

     
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