El sublime canto de un grillo castrado…

mi tedio lo explica de forma sublime ese…

mi tedio lo explica de forma sublime ese reloj implacable, “tic tac, tic tac”, ni un tic más que un tac, tac siempre a la vera del tic, pero… ¿ cual es primero el tic o el tac? han pasado muchos y ya no se sabe, lo que si es seguro es que seguirán sonando y yo estaré escuchando como pasa el tiempo estéril, tic tac… ¿tac tic?

LAS MUJERES

Toda mujer sin importar raza, estatus social, situación económica, preparación académica, ideología, ni religión; es hermosa de por sí por el simple hecho de ser mujer.
Todas ellas tienen al menos una u otra gracia para atraerte, para enamorarte, para cautivarte; son realmente las Diosas del Amor en todos los niveles y en todas las tonalidades.
Pero sin lugar a dudas el milagro que se da en su vientre las revela como el centro de Universo.
La entrega de la mujer a tal tarea es un acto maravilloso, sublime; aun cuando ellas lo entiendan como parte de su condición.

Qué encierra tu cuerpo.
¿Una mar desatado de emociones, una lujúrica pasión por lo sublime o un endemoniado deseo por lo carnal?

LÍNEAS DE METRO

Hay líneas de metro
que nos llevan
al infierno.

No?

Danza de sombras
viendo algo nuevo
yo te adoraba en metro
como el sublime canto
de vías muertas
dentro de la cabeza
de negras margaritas
y botones de nácar.

rueda y serpiente

Sublime canto
cadáver del pasado
lugar de lo prohibido
pero algún día
con vueltas de esperanza
deshoja margaritas.

PANDEMONIA

Cada verso es un centímetro
que se hunde en mis labios…
Hagamos el poema erótico
más largo del mundo…
Añade tu verso,
anónimo visitante,
a la cueva del deseo
endiablada y sublime…

(Sigue tú, en comentarios, El poema erótico más largo del mundo)

XXXI

Oh los cinco sentidos de la dicha.
Oh los cinco sinsentidos del pertrecho
que sin sentido dan al mismo cuadrilátero.

Piedra de toque, concebidor sublime,
por sus cinco costados mayoría
de creadores labios derramados.

Vaporosa inocencia de inocencias,
si, acaso, no deduces tus vísceras
de esta pura aritmética, verás como
te atildan los minutos, las puertas,
los emjambres.

Oh los sentidos de la dicha,
cenitales, dolentes, ochaneros,
en posición fetal se devanean
por un tildón de brasas,
anhelantes de estar en el sinsueño.

Cunfusión

Lo ridículo y lo sublime están tan cerca que, a veces, como en el amor, se confunden.

Multitud

–Permíteme que te cuente, estimado Ahasvero, porqué vivo en la calle, buscando siempre alguna multitud aglomerada y atronadora. Yo era muy joven entonces y un día asistí a un concierto en Las Ventas. Ya ni siquiera recuerdo quién actuaba. En mi memoria sólo se ha fijado este hecho que te voy a contar. Aquel día en la plaza no cabía ni un suspiro. En medio de aquella abigarrada multitud una cálida mano se introdujo dentro de mi falda. Hábil e inexplicablemente me rodeó con su brazo y dio un giro a la misma, dejando su abertura hacia atrás. Primero sentí miedo, pero aquella suave y tibia mano no parecía buscar otra cosa que mi posterior regocijo. La muchedumbre no me permitía moverme y me dejé hacer, vencida por la sensual caricia que esa mano me propiciaba a través de la abertura de mi minifalda. Pronto me inundó un ardoroso estremecimiento. Enlatada en medio de aquella humanidad, empecé a sentir aquel enorme paquete en la abertura de mi falda, deslizándose suavemente, apartando mis bragas como un ariete, duro, ardiente e imparable. Yo palpitaba como un gazapo atrapado pero voluptuoso y lúbrico. Sentí como aquel inflamado y duro pichón comenzó a estremecerse dentro de mí al atávico ritmo de la música. Yo le atrapaba entre mis labios para no dejarle escapar hasta que ambos estallamos vertiendo nuestra inesperada, cremosa y acalorada miel de juventud. Desde entonces, en que gané mi frenético desvirgamiento, amo las multitudes y los conciertos…
– ¿¡Cómo has podido olvidar, queridísima callejera, aquella música, aquel sublime primer concierto de tu inaugural desvirgar vital en que los Beatles tocaron magistralmente I Want To Hold Your Hand y Come Together mientras te fundías con la multitud y eras atravesada por aquel desconocido falo!?
– ¡Eh, eso no te lo he contado, era mi secreto, ¿Cómo lo sabes!?
– Permíteme que te cuente, mi amadísima melómana, Lady Madonna. Yo tenía casi 20, como tú, pero no eran años, sino siglos, y estaba detrás de tí… and I Can’t Work It Out Of You, Penny Lane.

Cicatriz FGL

Hoy me duele García Lorca,
esta cicatriz es sublime,
bella, majestuosa
y también vivirá
eternamente…
sobre mi pena negra.

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