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  • VIVA el 170504 Permalink |  

    EXT. CEMENTERIO. DÍA 

    Las sepulturas están llenas

    de idilios y benditos instantes
    en raídos cabellos,

    de lirios florales
    en pechos descarnados,

    de lágrimas secas
    en ojos desollados,

    de sales oxidadas
    en labios desdentados,

    las sepulturas están llenas
    de besos enterrados.

     
  • Manuel Moreno el 160623 Permalink |  

    Las sepulturas son vientres preñados de olvido 

    Las sepulturas son vientres preñados de olvido.

     
  • VIVA el 121005 Permalink |  

    Se busca genio pijo ácrata y decadente para… 

    Se busca genio, pijo, ácrata y decadente para un amigo.

     
  • VIVA el 111123 Permalink |  

    De grandes penas están las sepulturas llenas 

    De grandes penas están las sepulturas llenas.

     
  • VIVA el 070519 Permalink |
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    SE IMPROVISÓ UNA MORGUE 

    Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

    Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

    Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?

    Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

    Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
    El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.

    El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.

    Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.

    Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

    Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

    Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

    Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunté de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

    [Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros párrafos son de aportación colectiva. Debes añadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los demás…]

     
  • VIVA el 060914 Permalink |  

    Brothers in arms 

    Ante tanto bendito, mi hermano y yo, nos hemos visto obligados a beatificar y santificar a nuestros hermanos más recalcitrantes:
    S. Fermín, por sodomizar a los toros de Pamplona (aunque ahora los que se corren son los toros)
    Sta. M. Goretti, por hacer películas porno-gore, snuf movies y demás vísceras, todos los días en las noticias.
    S. Marcial, por sus desfiles enculatorios y patrióticos.
    S. Justino, por su estrecheces mentales y espirituales, que no materiales.
    S. Celestino, por mediar entre los amantes (a uno le daba por detrás y a otro por delante)
    S. Pascual Bailón, por beberse todo el riveiro y quemar sus bosques en Galicia, después del delirium tremens.
    S. Isidro Labrador, por no ser alcalde, en lugar de otros paracas, y por dedicarse a cultivar el hambre en vez de los pepinos.
    S. Florián y S. Floro, por desvirgar adolescentes ya sea física o mentalmente (o sea, como todos los curas)
    S. Zenón, por darse esos atracones y grandes cenas, que, sobretodo, llevan a las sepulturas a los que no comen.
    Sta. Leocadia, por esparcir el gas de la risa en los campamentos de refugiados.
    Sta. Bárbara, no por estar como un tren, sino por hacerlos explotar.
    ….
    Y todos los santos y santas de la jodida Tierra… Pregate per noi !

    Noi consacriamo questi nuovi servitori della Chiesa!

     
  • VIVA el 060901 Permalink |
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    Los muertos buscan sus raíces 

    Los muertos buscan sus raíces y las raíces a sus muertos. El cementerio es un sitio increíblemente curioso. En mi pueblo, cada generación es enterrada sobre la anterior, siempre en la misma sepultura. Sobre las raíces, habrá otras y otras, ya conectadas entre sí, encontrándose de nuevo como en la vida, los padres duermen sobre los abuelos y estos sobre los bisabuelos y así hasta no se sabe. A los árboles les pasa lo mismo, buscan en la tierra profundizar sus raíces. Es curioso como al cavar una tumba encuentras ambas cosas entremezcladas, las raíces y los huesos. El árbol que crece aquí es mi padre-madre-abuelo-bisabuelo… sus raíces han escarbado para sacarles a la luz, una generación saca a la otra, le devuelve a la vida en forma de árbol, de hojas, de cipreses eternos. Y nosotros respiramos ese aire, su aire. Somos la misma savia.

     
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