SELLO

Sin cuentos macabros
confín de sombras
hora de la verdad
danza de sombras
siembra la nieve
en duermevela
caricia de tu sombra
en las esquinas
escondida en la hierba
vomitando la cena
se queda para siempre
el sello de tus besos.

Conjunción

Es necesario frotar las palabras de la lámpara. ¿Y si aparece el genio? No son como un Matrimonio pero a veces te sorprende el Objeto: ¿es una Piedra o el Sello de Salomón? Depende de la luz del Sol.

Oswald Wirth

Todos los días realizaba su ablución con la meticulosidad de un mahometano. Su obsesión por la limpieza era en general tan desmesurada como desconocida, incluso entre sus mejores amigos. Ya es revelador. Un día, mientras escribía el artículo sobre el ahorcado, que tantos disgustos le iba a dar después, su mano cambió de color. Corrió al lavabo y se frotó con saña. Cada intento de limpiar aquellas impurezas aumentaba la oscuridad de las manchas que cada vez se extendían más y más por su cuerpo, conquistándole palmo a palmo. Nervioso, recordó las estrellas purificadoras del ave Fénix que le habían regalado en su viaje a Egipto. De nada servía la fuerza de su magia. Inútil era también el lavado cruel a que sometió su cuerpo, ya sangrante. Respiró profundo y miró a la Luna como despidiéndose del Mundo, resignado. Cuando le encontraron en la bañera con forma de sirena lucía el sello de Salomón en su oscura mano y una serpiente le rodeaba el cuello. El libro del Tarot que Wolfram von Eschenbach – su negro– había escrito para él estaba abierto por la página 666.

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