—¿Aceptas a [fulanito] como esposo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza?
—Sí y no, sí y no, respectivamente.

Saluda de mis partes a Vergas Losa.

“Lo que algunos llaman salud, si se obtiene a costa de una perpetua ansiedad respecto a la dieta, no es mucho mejor que una enfermedad tediosa” – George Dennison Prentice

Discretamente tu…
has ido apoderándote de mi salud…
Discretamente tu…
me has ido seduciendo como lo hace un blues…
sin darme tiempo a nada…y tienes la virtud
de hacerme sentir preso sin esclavitud…
Discretamente tu…Discretamente tu…

“Deja de preocuparte de tu salud. Ya se irá” -Robert Orben

Gracpias por la visita :D

¡Saludos!

Saludó con la mano a su viejo vecino…

Saludó con la mano a su viejo vecino que en ese momento parecía haberse quedado petrificado sobre la mecedora. Para ir a la iglesia tenía que cruzar el bosque. Su propósito era firme. Sabía que esto sería especialmente difícil pero no podía dejarse vencer al primer intento. Recorrió el trecho que le separaba del mismo sin dejar de apartar la vista de su vecino, que seguía inmóvil en su tumbona. Cierto era que nunca le había saludado, pero hoy, que había tomado la irrevocable decisión de cambiar, había que ser amable también con él. Volvió a saludarle al pasar frente a la cancela que daba entrada a su granja. El viejo se levantó tembloroso y convulso e hizo un áspero gesto como de despedirse. Entró a su casa con la celeridad que le permitían sus reumáticos huesos y sin cerrar la puerta se quedó oculto en la penumbra de la entrada. Gayol no le dió ninguna importancia, era de esperar que aquel viejo chocho, que era su vecino desde hacía veinte años -cuando llegó a vivir al campo- y al que nunca había saludado, se comportase esquivamente en su primer intento de establecer amigables relaciones vecinales. En cambio le intranquilizaba que el viejo continuase observándole tras la puerta. Nunca se había sentido acechado -hubiera sido fatal para sus antiguos propósitos- pero, conforme avanzaba, sentía tras su espalda la mirada clavada de aquel insólito abuelo. Al girar su cabeza, el ochentón cerró de un portazo. […]

Salud

El trueno es el eructo de Dios tras su pesada digestión del estofado que ha creado.

KUNG FU CONTRA BRUCE LEE

Panda blanco contra panda negro. Kung Fu contra Bruce Lee. La Patada contra El Golpe de las artes marciales. ¿Cuál será el vencedor de esta competición exclusiva organizada por el más famoso de los Chefs? ¿Quién de ellos preparará el plato maestro, la gastronomía más exquisita? ¿cuál será más sano para el cuerpo y saludable para el espíritu? Veamos:
Kung Fu ha preparado una delicia de zumbidos y patatas voladoras, con ellas ha conseguido alimentar a una abeja que pasaba volando en ese momento. El murmullo del público ha impedido oír el delicado aroma de ese sonido, casi imperceptible para el oído.
Bruce Lee, por su parte, ha preparado un plato pequeño, como corresponde a su peso. Lo ha escondido en un compartimento del coche, muy bien guardado en la guantera. Lo ha llamado, con poca fortuna y falta de originalidad, “Ahí Bag, la hostia.”
El Chef ha concluido: “Quien da primero, da dos veces”. El público, en desacuerdo con el chef, ha querido opinar pero estaba demasiado ocupado en huir de las abejas asesinas.

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho—…

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho— por su ARMONÍA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el cáliz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la inútil oración de los vencidos…

Tan sólo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con lágrimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMONÍA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.

VIVA

Hoy vi mi calavera en la luna.
—Saluden a mi calavera.
Está tomando el sol en vuestras caras.
—Salud, soles que la alumbráis.

El odio es como el tabaco,
daña tu salud y a los que te rodean.

“La vida no es fácil… pero es vida” Saludos…

Lo que ha unido la tedéum que no lo separe la mahou. Salud Vividores.

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha…

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha sentado a mi mesa sin decir nada, sin saludar. Fumaba un purito, simplemente. No hablaba. No quería nada. Se ha sentado sin más. Huesos y pellejos parecían una misma cosa. Encorvado y enjuto ha permanecido allí. Al principio me he sentido incómodo, algo violento por esa invasión de mi espacio y mi privacidad. Yo estaba comiendo solo. Disfrutando de una estupenda sepia a la plancha y una cerveza. Oliendo el fresco y el sol de este mediodía preotoñal, simplemente. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Qué extraño delirio le ha llevado hasta mi mesa, frente a mí? Mi ojo clínico se ha puesto a escrutar su mirada: demencia senil. ¿Qué tal va el día? He preguntado para iniciar conversación. Tirando. Ha dicho seca pero suavemente. Tal y como está la cosa no es poco ir tirando, he contestado. No es poco, ha replicado sin más y ha seguido fumando su puro hasta el final.

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