KUBLAI KHAN

En el perímetro circundante se me ha instalado un aquelarre. No un aquelarre cualquiera. Es evidente. No puedo traspasar el círculo y algo me impele a girar sobre mis piernas como un derviche. Su satánico ritual me está convirtiendo en un consumado giróvago. Ya empiezo a entrar en trance místico. Y eso no es lo peor. Dejando aparte vómitos y náuseas, que ya llevan un tiempo rondando por todos los rincones a los que llega mi escaso aliento, lo más grave, hasta ahora, es el reguero de muertos que salen de mi rijoso bálano. Muertos irreconocibles que van quedando esparcidos formando elipses, círculos, parabólicas curvas, sinuosos e intrincados alfabetos, todos ellos parecidos a egos demediados, a los que yo llamo los kublaikhanes de Ballesta y Montera.
No son malas, empero, estas brujas. De hecho yo las calificaría de magníficas, citéreas, vestales. Desde luego es indudable que saben como mantener el verecundo fuego de la pasión. Bien es verdad que comparadas con las miríficas prostitutas chinas resultan algo plúmbeas e incluso frígidas pero, en cualquier caso, no le dejan a uno gélido. Y siempre están ahí, guardando las esquinas de las calles, ingrávidas y estuosas. Si estas hetairas supieran mantener una conversación inteligente y divertida serían también sencillamente perfectas. ¡Cómo añoro, sin embargo, a mis amadas concubinas y maestras de las geishas!

Burlona es la vida Como el acontecer de…

Burlona es la vida
Como el acontecer de cada día,
Y vistos los principios que la rondan…
Más sus rondas nos sirven
Para saber apreciarla con mejor carisma.

Gracias, por visitar mi blog y me alegro te gustase la entrada INTIMACION.

CONDENADO

Salió como un lobo dispuesta a que le concediera la confesión de su crimen. Una comezón le rondaba. Cómo pido a los verdugos mis derechos -pensaba. Había asistido alguna vez desde los camarines a las sofocadas ejecuciones. Antes de ser los bribones apestados de aquella sociedad, jugaban su partida sin miedo. Pero ahora tocaba descansar y el pesar les era devuelto con las mismas culatas que usaron para sus crímenes. Perdían la compostura y sólo se rendían de cansancio. Ella, seducida por aquel espectáculo, gritaba y gruñia con desdén. Yo no me comporto con esas embusteras tristezas de rata -pensaba. Para ella eran como un oráculo: apuntaba los números de cada condenado en sus libritos de Cymeria y les dibujaba unas huríes bien entradas en mantecas. Luego volvía a los albergues que frecuentaba. Buscaba remedios, salidas, túneles… Hallándome así de despechada es absolutamente imposible encontrarlas -pensaba. Eran demasiado antiguas. Había que buscar entre nuestra carne como un leproso…

Pájaro evangelizador

El pájaro evangelizador se caracteriza por plumas negras, cuello blanco, cierta oronda hediondez y halitosis de sermón.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑