Resultados de la búsqueda para: parece Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • VIVA el 27May Permalink  

    MORFEO 

    Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías. LAS CASAS Y LAS ALMAS.

    La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.

    La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

     
  • Deebooraah el 26May Permalink  

    Si tienes miedo, busca protección,
    en mi lado izquierdo, el del corazón.
    Si arde tu cuerpo, pon mi mano en él
    y traza un dibujo de agua en tu piel.
    Si estás cansado, duerme junto a mí:
    cuando te despiertes, yo seguiré aquí.

    Pero por la noche no digas: te quiero,
    que desnudo es fácil parecer sincero.
    Espérate al día para que se pueda
    disipar la niebla y ver lo que queda.

     
  • VIVA el 17May Permalink  

    EL INTELECTUAL DEL GRUPO 

    Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

     
  • VIVA el 17May Permalink  

    VECINITAS 

    Las vecinitas gritaban tapándose los ojos y corrían asustadas a sus casas. Al parecer era por mi causa, que sacaba mi infantil colita para mear. Ese descubrimiento me dio poder sobre aquellas pacatas, incluso sobre las mayores.

    Yo no le encontraba explicación al escandaloso rubor que les generaba, pero era tan efectivo hacerlo cuando se ponían tontas, pesadas o crueles conmigo que, algunas veces, empecé a hacerlo por pura diversión.

     
  • VIVA el 16May Permalink  

    LO MÁS VITAL 

    Ni los pésimos, ni los excelentes, ni los mejoradores sobreviven; sobreviven los vitalmente adaptables, y no por mucho tiempo. Eso, si tienen suerte y no tropiezan con un excelente, un pésimo o un mejorador. Las sociedades están compuestas mayoritariamente de un tipo dominante de individuos vitalmente adaptables a su entorno y has de ser uno de ellos o hacerte pasar por tal si no lo eres. Vivir es continuar adaptándose o morir, ser triturado y reusado por el todo. Este mismo darwinismo social es el que acaba destruyendo a las sociedades humanas en las que domina un concepto ideal de mejora, un ideal absoluto y no dependiente del entorno, que es vitalmente cambiante. El ideal, los ideales, son, por tanto, las heridas y cicatrices que acaban matando a sociedades e individuos. Pero tal vez estoy equivocado, y esta idea, ya vieja, es también un ideal. Las ideas que parecen inmutables quizás lo son porque están talladas en millones de mentes.

     
c
Crea una nueva entrada
j
Siguiente entrada / Siguiente comentario
k
anterior entrada/anterior comentario
r
Responder
e
Editar
o
mostrar/ocultar comentarios
t
ir al encabezado
l
ir a iniciar sesión
h
mostrar/ocultar ayuda
shift + esc
Cancelar