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  • VIVA el 1497979882 Permalink |  

    SAPPORO 

    Saboreo una Sapporo que ella me dejó en la nevera…

     
  • VIVA el 1495018403 Permalink |  

    UN TESORO EN LA CÁMARA 

     
  • VIVA el 1495018292 Permalink |  

    UNA SIESTA OLOROSA 

     
  • VIVA el 1494611840 Permalink |  

    NUBE CAÍDA 

    Como una seráfica y caída sombra,
    Sin uñas, ni universo, ni vigorosa vida,
    Hoy sucumbe al dudoso mundo de Neptuno,
    Sin luz, ni realidad, ni gozoso deleite,
    Desvanecida bruma, caída en el abismo.
    Entre informes figuras de ignorado engrudo,
    Sin humo, ni manos, ni música de muerto,
    Yace, bajo la imagen inferior del infinito,
    Sin cielo, ni dragón, ni erótico suspiro,
    Dormida en noche, una invencible nube.

     
  • VIVA el 1494498855 Permalink |  

    MI EPOPEYA RÚSTICA 

    Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
    Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había “jaros” procedentes de Europa que Franco había traído para “repoblar” y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
    De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

     
  • VIVA el 1493575183 Permalink |  

    A Vicen 

    La vida tiene unas reglas que no son las tuyas, hay que aceptarlas si quieres jugar la partida. Perdemos y echamos la culpa a las reglas, queremos cambiarlas porque vamos perdiendo, pero eso es imposible: las reglas no las decides tú. Las reglas están preestablecidas y todos los que van ganando las aceptan y no están dispuestos a cambiarlas, harán lo que sea para mantenerlas. Y además son muchos los que juegan sin darse cuenta que juegan las reglas que otros establecieron antes, normalmente ya muertos, y que las darán por sentadas, sin plantearse más allá, ni siquiera piensan que pueden ser cambiadas. Podemos, sí, contribuir a cambiarlas pero en una medida muy pequeña. Todos queremos cambiar algo y no es fácil ponerse de acuerdo. Lo que es seguro es que no serán tus reglas exclusivas las que se impondrán. De nuevo los que van ganando se imponen más que los que van perdiendo, es parte del premio y la satisfacción del triunfador, es parte de su ganancia. A veces crees que la gente hace trampas, y hay gente que realmente hace trampas, es parte de la mala fe de la gente, perder es duro y nadie se resiste a perder. Así que nos encontramos atrapados en un juego que no nos gusta porque vamos perdiendo. Un juego en el que no es fácil cambiar las reglas, todo un entramado social conspira para mantenerlas y reproducirlas. Un juego muy serio, el de la vida, el de nuestra vida, jugado por todos los actores que conocemos: los hijos, los padres, los hermanos, la pareja, los “ex”, los amigos, los compañeros, los jefes, los agoreros, los gurus de la tribu, el consejero psicológico, el médico, el cura del barrio, los políticos, el gobierno, la prensa, la policía… y toda esa gente que se cruza alguna vez con nosotros diciéndonos lo que tenemos que hacer en la vida, con nuestra vida. Al final todos ellos contribuyen a crear en nosotros unas expectativas de lo que “debe ser” nuestra vida, cómo se vive, cómo se triunfa, cómo se gana la partida, cómo se trabaja, cómo se ha de cuidar de los hijos, cómo debemos o no debemos comportarnos, y hasta cómo hay que limpiar el polvo y las veces que hay que hacerlo, etc. etc. etc. Establecen los patrones por los que nos debemos no sólo guiar, sino también por los que nos tenemos que medir, valorar, examinar, los valores que hacen de nosotros unos ganadores o unos perdedores, unas buenas o malas personas, gente bien o gente mal, gente guay o gente chunga. Buen panorama… desolador ¿no?
    Pero ahora llega el momento de plantearse algunas cosas. ¿Qué me pasa? Yo he cumplido con todas las reglas, no he hecho trampas, he jugado limpiamente, ¿Por qué no me corresponde premio? ¿Por qué no me valoro como dicen las reglas? ¿Por qué me considero fracasada? ¿Qué pasa aquí? Esto es injusto, ¿no? Pues sí, de eso se trataba de jugar. Y has perdido (¿Has perdido?). O lo aceptas o no lo aceptas. O juegas o no juegas. ¿Quieres seguir jugando? Hagan juego señores. Otra partida. O no.
    ¿Es posible jugar a un juego en el que no perdamos? ¿Qué juego es ese? ¿Cómo se juega? ¿Con quién se juega? ¿Se juega solo? Yo también quiero saberlo. El que primero lo descubra que nos lo cuente.

     
  • VIVA el 1492715455 Permalink |  

    INUNDACIÓN 

    A veces lloro y me arde el estómago,
    quiero contarte una historia de dulces cosas
    pero mis ventanas oscuras no me dejan ver
    y me arde el vientre de nueve a cinco.
    A veces grito en el mar y nadie puede oírlo.
    Quiero decir lo que quiero decir, desde este cuerpo,
    atrapado entre huesos y dolores,
    pero mis cuerdas están gastadas y secas.
    Di lo que quieras, está lloviendo otra vez.
    El bote hace aguas y hay huracán de nuevo.
    ¿De qué sirve gritar en la distancia del océano?
    ¿Y quién quiere vivir para siempre,
    en este mar terrible, sin salvación, sin fe?

     
    • milae11 el 1492900805 Permalink

      me ha gustado mucho, profundo y sincero. A veces la vida se vuelve el purgatorio.

    • Ahasvero el 1492934703 Permalink

      Purgatorios, infiernos, paraísos… todos están aquí, en la vida. Gracias por tu comentario.

    • mjesus49 el 1492955704 Permalink

      Un poema para preguntarse ¿Cuándo lo escribiste estabas pensando en mi?

    • Ahasvero el 1492958732 Permalink

      Si tú lo crees, así es.

  • VIVA el 1483612838 Permalink |  

    Soy malvado para que los Reyes me traigan… 

    Soy malvado para que los Reyes me traigan carbón a granel. ¡Hace un frío que pela!

     
  • VIVA el 1480444191 Permalink |  

    Soy vago y moroso siempre cometo pecados de… 

    Soy vago y moroso, siempre cometo pecados de pensamiento y omisión. Y además no pago nunca mis hechuras.

     
  • VIVA el 1471003610 Permalink |  

    El corazón es un polluelo tembloroso que anida… 

    El corazón es un polluelo tembloroso que anida en el pecho.

     
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