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  • VIVA el 170517 Permalink |  

    EL INTELECTUAL DEL GRUPO 

    Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

     
  • VIVA el 170512 Permalink |  

    NUBE CAÍDA 

    Como una seráfica y caída sombra,
    Sin uñas, ni universo, ni vigorosa vida,
    Hoy sucumbe al dudoso mundo de Neptuno,
    Sin luz, ni realidad, ni gozoso deleite,
    Desvanecida bruma, caída en el abismo.
    Entre informes figuras de ignorado engrudo,
    Sin humo, ni manos, ni música de muerto,
    Yace, bajo la imagen inferior del infinito,
    Sin cielo, ni dragón, ni erótico suspiro,
    Dormida en noche, una invencible nube.

     
  • VIVA el 170511 Permalink |  

    MI EPOPEYA RÚSTICA 

    Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
    Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había “jaros” procedentes de Europa que Franco había traído para “repoblar” y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
    De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

     
  • VIVA el 170509 Permalink |  

    YO ME BAUTIZO 

    Un día, no recuerdo cuál, decidí bautizarme yo mismo. Estaba hastiado de que cualesquiera impresentables, empezando por mi padre, pudieran llamarme como les diese la gana a ellos. No señor. No quiero llamarme como los demás elijan, en muchos casos, y gracias al desgraciado nombre de bautismo que eligió mi padre, para burlarse de él, para deformarlo y ridiculizarlo. No señor, me niego a llevar esa cruz. Yo soy libre, puedo elegir, puedo bautizarme como a mi me de la gana. Desde entonces tengo el nombre de bautismo que yo me he dado. Y además todos los nombres que me apetezcan, cada día uno, si quiero. A la mierda, podéis llamarme como os de la gana, pero nunca sabréis el nombre con el que yo contestaré hoy. Es mi impostura frente al mundo, frente a todos vosotros.

     
  • VIVA el 170428 Permalink |  

    MARATÓN DE SUEÑOS 

    Cuando por fin la humanidad entendió que la realidad había que dejarla, no tocarla, que nada cambiaría para bien de todas formas, que nada sería como esperábamos, el físico teórico expuso su gran teoría, de nuevo, ante el auditorio mundial, que seguía la retransmisión desde todos los rincones del planeta, mediante el InterSphere.
    El rico Monopol, patrocinador de todo, que también entendió que su gran riqueza tampoco servía para poseer el mundo, que en realidad, aunque todo el globo terráqueo estuviera a su nombre y le perteneciese por completo, la verdad es que ni siquiera lo que tenía cerca y a su lado le pertenecía, pues ni siquiera su perro le pertenecía, y había muerto, a pesar de los tres mil cirujanos que intentaron revivirlo.
    InterSphere estaba conectado globalmente, todos habían sido sometidos a él. El físico comenzó su discurso y todos lo escuchamos subyugados. Después de una larga demostración, que nadie entendió pero que según los más sabios, era incontestable, infalsable, definitiva… concluyó su teoría diciendo: así pues no podemos cambiar el mundo, ni poseerlo, sólo podemos soñarlo, sin tocarlo siquiera, Monopol tendrá que soñar su perro, y todo el que de verdad quiera poseer algo debe únicamente soñarlo.
    Fue entonces cuando a Monopol se le ocurrió organizar las Olimpiadas Oníricas Mundiales, cuya prueba reina sería un Maratón de sueños. Se soñó una mascota, se soñaron las diferentes pruebas olímpicas, se soñaron los equipos, los deportes, los símbolos, los kilómetros de sueños que había que hacer, se soñaron las diferentes pruebas y carreras oníricas, se soñaron por supuesto los diferentes estadios, las competiciones, las medallas. Todo era soñado cada día de nuevo. Milimétricamente soñado hasta el más mínimo detalle, incluidas todas las pesadillas dantescas de algunos recalcitrantes. Todo el mundo tuvo su prueba, su sueño o pesadilla exclusivos.
    Y entonces ocurrió el milagro, la realidad dejó de pertenecer a nadie, ni siquiera a Monopol, pero los sueños pertenecían a todos. Por fin se hizo justicia: cada uno tenía lo que era suyo. Los sueños nos pertenecían, la realidad no. Al cabo de pocos años de sólo soñar, la naturaleza empezó a ser generosa, el calentamiento descendió en todo el planeta, los bosques volvieron a crecer, el clima se hizo generoso, el mar estaba recuperado y lleno de vida, las ciudades desaparecieron, la temperatura era tan benigna que no era necesario ni ropa, ni casas, ni transporte… porque todo se soñaba y los sueños eran cada vez más bellos, más perfectos, más armónicos.

     
  • VIVA el 170323 Permalink |  

    Hoy me dejaré arrebatar por mi causa 

    Hoy me dejaré arrebatar por mi causa, la que me arrastra por el mundo, la única que soy capaz de sentir, la de mi pecho, la que infla mis velas, la que me hace navegar…

     
  • VIVA el 170214 Permalink |  

    SOLVE ET COAGULA 

    Sobre su ombligo crecen
    Burbujas atroces de pus.

    La bruma se extiende
    Por una playa infinita
    De cristales rotos
    Sobre los que institivamente
    El mendigo, arrastra
    Los jirones del delirio,
    Los guiñapos
    De estrellas apagadas
    Y todos sus rescoldos cenicientos.

    El mar eyacula
    una espuma verdosa
    Y naufragan sus sombras
    en los cielos de bruma.

    El sol adiestra las sienes
    del narrador omnisciente.

    Corto pues esta parte del todo
    Con aquella palabra afilada
    Y esta otra expresión cosecha
    Otro fragmento del ser entero.

    ¿Qué mundo no asciende ni desciende?

     
  • VIVA el 170208 Permalink |  

    HAIKU 

    Viva soñando
    memoria de las nubes
    nieves de olvido.

     
    • El Peregrino Constante el 170225 Permalink | Inicia sesión para responder

      Hola, Ahasvero Alfaro o bien debo dirigirme a ti con el nombre del blog, myVIVA.BLOG. Disculpa mi ignorancia, tengo muchas dificultades para manejarme en este mundo de los blogs. Empleo mucho tiempo en descifrar las instrucciones de configuración y hay toda una jerga informática que desconozco. Hay momentos que no entiendo nada, que no sé qué tecla tocar… Mis relaciones con los compañeros blogueros también se ven afectadas por mis carencias. En cualquier caso, me has dado una alegría al leerme. He visto con satisfacción que también cultivas el haiku, y muy bien, por cierto. Creo que hay más cosas que podemos compartir.
      Recibe mi cordial saludo.

  • VIVA el 161230 Permalink |  

    No podemos conocer el mundo sin inventarnos la… 

    No podemos conocer el mundo sin inventarnos la mitad del mismo.

     
  • Manuel Moreno el 161121 Permalink |  

    ¿Trump Peligroso como un francotirador con párkinson 

    ¿Trump? Peligroso como un francotirador con párkinson.

     
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