Resultados de la búsqueda para: mueca Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • Deebooraah el 1381009019 Permalink |  

    Hoy tengo las palabras cortas y las muecas… 

    Hoy tengo las palabras cortas y las muecas anchas.

     
    • pandemonia el 1381048022 Permalink

      Era tan parco de muecas que se convirtió en estatua.

    • Deebooraah el 1381186234 Permalink

      Palabras desbocadas que iban para beso.

  • VIVA el 1377769241 Permalink |  

    El sacamuelas saca más muecas que muelas 

    El sacamuelas saca más muecas que muelas.

     
  • calarhondo el 1335157209 Permalink |  

    ¿Será esa mueca la que atonta mis pesares o esos labios, el fulgor que todo quema…?

     
  • VIVA el 1174519707 Permalink |  

    Poética purpúrea 

    Escondedme en la mezcla
    de tétricas o silvestres ambiciones
    en que, purpurina, arde la existencia;
    por lo demás, dejad millones de harapos
    a esos individuos saqueadores.
    A vueltas viajaremos
    al pillaje o al cobijo penetrante
    pero armad en silencio mis pulmones
    pues sólo me reanima hacer poesía,
    el sexo o el amor, según que día;
    sentir que cualquier inocencia es juventud…
    no puedo describíroslo mejor,
    mas con muecas entonces,
    tranquilos, conozcamos
    como se hacían los auténticos libritos;
    tendré que crearlos
    con cólera y oficio de borracho
    y dejar muy naturales los bloques del trabajo
    pues ya lo dijeron muchos vates antes en latín…
    yo sólo aullaré hasta dejarte sorda como estabas
    y despedir una vez más nuestra alegría.

     
    • susana el 1174579055 Permalink

      la alegría no se despide, se besa…loko del anonimato jajajaja, besos su

    • susana el 1174579082 Permalink

      q es eso de la populariti jajaja me lo explique…

    • Manuel Moreno el 1174602079 Permalink

      Me gusta, hermano, potente y airado. Perdona que no haya posteado en tiempo, pero he estado liado del copón. Otro abrazo.

    • Ahasvero el 1174644004 Permalink

      Bueno, la alegría se despide tanta veces, Su, que uno ya ni se da cuenta…

      Lo de la popularity es un termómetro que le he puesto en el culo a este blogolibro, por si la fiebre, más que nada… jajajaja.

      Espero, hermano, que el copón lo tengas bien después de tanto lío. Más besos.

  • VIVA el 1168564367 Permalink |
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    En el espejo selenita de la luna vemos… 

    En el espejo selenita de la luna vemos las muecas que nos hace un dios sardónico.

     
  • VIVA el 1165479895 Permalink |
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    Facundo “el polla mecánica” 

    Labios finos, cejas finas, ojos saltones, calvo, macilento y recto como el cartón, esperaba frente a la puerta con la mirada inerte de un asesino. Una mueca indefinida en su cara, una extraña sonrisita que nunca se sabía si era de simpleza, decepción o desconfianza. Le llamaban “El polla mecánica”, aunque su verdadero nombre era Facundo. Acudía con la regularidad de un autómata todos los miércoles a las siete de la tarde y se quedaba inmóvil frente a la puerta hasta que “su novia” – como le decían las otras putas – aparecía flamante tras los cristales.

    Facundo no tenía polla; se la habían cortado sus padres cuando era pequeño porque hubieran querido tener una hija y les vino aquel “pollastre” – como decía su padre.

     
    • anónimo el 1147974762 Permalink

      ¿es este el retrato de un perfecto candidato a psicópata?

    • Ahasvero el 1148633976 Permalink

      Mechanical pullet
      Fine lips, fine eyebrows, eyes bulging, bald, macilento and rectum like the cardboard, hoped in front of the door with the inert glance of an assassin. An indefinite face in its face, one surprises faint smile that never knew if era of simpleza, deception or distrust. They called “the mechanical pullet to him”, although its true name was Facundo. Wednesdays went with the regularity of a robot all to seven of afternoon and the door was had left immovable front until “her fiancèe” – as they said to the others putas to him – appeared flaming after crystals.

      Facundo did not have pullet; their parents had cut themselves to it when he was small because they had wanted to have a daughter and “pollastre” came that to them – as his father said.

  • VIVA el 1162423711 Permalink |
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    La noche 

    La noche empezaba a tragar el bosque cercano. El pesado aliento de la niebla otoñal se acercaba húmedo y sigiloso. Salió al pequeño cementerio de la iglesia. Ya nadie se ocupaba de él. Y deseó morir. Un repentino vértigo se apoderó de sus vísceras. Estaba a punto de desmayarse. Sus rodillas se clavaron en el suelo, su frente sobre una lápida. En su amplio mentón se imprimieron las primeras letras inscritas en una abandonada tumba: SOL… El resto de la inscripción estaba tapada por el barro, los trozos degradados de flores de plástico y una esquelética y deshojada corona de alambres torturados por el tiempo. Una repentina mueca se incrustó en su cara, sus ojos brillaron y por primera vez en su vida una lágrima se lanzó al vacío aterrada quizás porque aquel monstruo sin sentimientos hubiera sido capaz de expulsarla de sus sorprendidos y vírgenes lacrimales. Clavó sus uñas en el barro y comenzó a cavar con la desesperación de un condenado en las mazmorras del infierno. La letras esculpidas en piedra hablaban: SOLEDAD MARTÍN DE GAYOL – R.I.P. […]

     
    • Ahasvero el 1162463604 Permalink

      Me acabo de percatar que esto es una hallowinada pedorra, pero ya no voy a cambiarlo, forma parte de la novelota esta por entregas -en clave “florida”- que me ha dado por continuar hasta que la muerte nos separe (jo otra vez he dicho muerte, mierda! si es que los niños no me dejan escribir con tanto “susto o muerte”, ya no sé ni lo que hago, mierda otra vez!)

    • popi el 1162499925 Permalink

      Venga anda, sigue con la paranoia, que a mí ya me tiene intrigado el asunto. Ah!Y no me olvido del meme, todo tiene su tiempo. “!!!!!!!!!zuzto o muette!!!!!!!!”

    • Ahasvero el 1162501045 Permalink

      Mi intención es escribir un post al día sobre este tema durante un año (365 post, más o menos). Cada uno de ellos será una página de la novelota y, a la vez, un microrrelato independiente con su propio final. Por tanto, popi, espero mantener la intriga (o el dolor de barriga) de esta paranoia hasta dentro de un año, mientras tanto habrá que conformarse con los microfinales.

    • popi el 1162536446 Permalink

      Me agrada la idea, siempre y cuando al acabar la novelota no te dé por cambiar de orden cada microrrelato y nos desafíes a resolver otro meme. :)

    • Ahasvero el 1162543116 Permalink

      Pues me has dado una idea, jejeje, quizás lo haga… :lol: por cierto, sobre lo del meme, te aconsejo que lo mutes, es decir, que le hagas alguna mutación :-P

  • VIVA el 1161950426 Permalink |
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    DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento) 

    He rescatado de la Biblioteca de Babel un famosísimo cuento que su autor perdió en un naufragio. El problema es que sus frases están arbitrariamente ordenadas de forma alfabética. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del título de este post (creo, pues las matemáticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero según mis cálculos habré muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, únicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayudéis en esta ingente tarea. Estas son las frases:

    A la madrastra no le gustaban los niños
    Aquel día tuvo un sueño revelador
    Aquello le recordó el brillo de las estrellas
    Después de adentrarse profundamente
    Dibujando en la pared con maestría
    El ruido de furias gobernantas
    El viento soplaba sobre el lago
    Estaba manchado de sangre
    Estaban como locos
    –Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
    La Iglesia de Cristo
    Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
    Las frutas maduras cayeron al suelo
    Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
    Le explicó lo que estaba pasando
    Lo llevó al pozo para lavarlo
    –Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
    Mientras ellas permanecían paralizadas,
    No hay abrazo más fatal que el de la tierra
    No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
    Nos quedaremos sordos
    Pensó: “Aquí se puede descansar”.
    Pero ellos continuaban sin parar
    Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
    Si todas las hormigas se ponen a cantar
    Subió al bote y remó durante horas
    Un día, el más largo del verano,
    Un miasmático señor
    –Ya se han marchado–dijo.

    Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
    PODÉIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENVÍA. ¡OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

    * Nota añadida el 7.12.06:
    Un amigo, al que llaman El diablo de los números y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el cálculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (él lo llama ¡veintinueve pum!) y según mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

     
    • jazz el 1161952102 Permalink

      según mis cálculos son cien mil trillones de cuentos ¿no?

    • Ahasvero el 1161960678 Permalink

      Bueno, ya dije que no es lo mío la matemática, pero entre esos cien mil trillones -¡qué barbaridad! ¿seguro?- se encuentra el cuento original que estoy buscando. Ayudadme!

    • Purificación Ávila el 1161968873 Permalink

      Bueno, bueno, este reto me gusta! Si son cien mil trillones de cuentos no acabaremos nunca. ¿Y cómo sabemos cual es el correcto de esa enormidad de cuentos posibles?

    • BlogsiAna el 1161973695 Permalink

      Me he divertido con estas frases, posteo el relato en mi blog.

    • lraggio el 1161991089 Permalink

      esto no va a ser nada facil, pero aqui estoy ya trabajando para que algo salga…

    • Ahasvero el 1161987964 Permalink

      Francamente, yo creo que eso será lo más fácil, Alicia.

    • Ahasvero el 1161988138 Permalink

      BlogsiAna, así me gusta, el que da primero, da dos veces!

    • xalernita el 1162134141 Permalink

      acepto el reto pese a que el akismet quiera interponerse xD

    • Ahasvero el 1162203379 Permalink

      Efectivamente, xalernita, el akismet se interpone en nuestras vidas. Gracias por aceptar el reto. Me imagino que harás un despliegue informático del tipo Proyecto SETI. ¡Vamos, digo yo!

      Gracias Lorenzo, seguro que algo sale… o se sale.

    • carlos el 1162316033 Permalink

      ¡SIN CUENTA!….. cuentos ,como las estrellas que son más.
      me encantó.

    • lraggio el 1162322284 Permalink

    • fontfranch el 1162340791 Permalink

      Ala, ya está, me ha costado pero por fin. Espero que os guste y si no, mira ¿qué le vamos a hacer? :-).

    • Ahasvero el 1162341243 Permalink

      Voy volando a verlo!

    • viva el 1322167781 Permalink

      Esta es la versión de blogsiana:

      “El ruido de furias gobernantas

      Enrique era mi único amigo en la escuela. Compartíamos, entre otras cosas, el mismo estigma de condenados: yo algo ruda y él claramente amanerado. En los pasillos nos gritaban “¡homosexuales!”, como si la sola palabra bastara para desatar el infierno sobre nosotros. Éramos tan ingenuos, que tuvimos que buscar la palabra en un diccionario. El conocimiento del significado, lejos de escandalizarnos, nos dio una extraña serenidad. Casi sonreía cuando escuchaba el término a mis espaldas. Nuestra escuela estaba afiliada a la Iglesia de Cristo. Papá me animaba con su guitarra, cantando estrofas de héroes que encontraron su vocación entre las torturas y peculiaridades del colegio católico: “Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí y forjaréis espíritus indomables”. Papá era trovador de noche y de día arreglaba el jardín de Enrique. Mamá aseaba la mansión y a cambio vivíamos en la choza de servicio a espaldas. Sus salarios de mozos ayudaban a pagar la parte de la colegiatura que la beca no cubría. Era caro estudiar en un colegio católico, pero ante los ojos de mis padres me aseguraba un futuro brillante y la entrada al círculo de Enrique. A mí su círculo me parecía triste. Su madre había muerto durante el parto y su padre, un miasmático señor, murió una década después. La única familia de Enrique era Sara, su hermana mayor. Y la madrastra, por supuesto.

      Enrique y yo solíamos caminar juntos de regreso a casa y jugábamos bobadas en el jardín hasta que el invierno nos encerraba en la mansión. Una tarde en que la nieve caía ligera como talco sobre la ventana, la madrastra de Enrique regresó antes de tiempo y nos sorprendió dibujando en la pared con maestría. Era nuestra travesura secreta, separar el sofá del muro y trazar figuras desnudas sobre la superficie blanca. La madrastra, furiosa, le soltó a Enrique una bofetada, luego otra. Yo grité, Enrique gritó, la madrastra gritó y yo pensé, “Nos quedaremos sordos.” Entonces apareció Sara. La madrastra hizo una pausa y le explicó lo que estaba pasando. A Sara le brincó el párpado derecho, un tic que confirmaba su enojo extremo. Enrique estaba manchado de sangre. Sara lanzó una mirada fulminante a la madrastra y sin decir palabra, nos sacó de escena a Enrique y a mi tomándonos de la mano.

      Vé con tus papás, Ana. – me dijo suavemente al oído y a Enrique lo llevó al pozo para lavarlo.

      El agua helada calmó la herida del labio y las lágrimas, se llevó consigo la sangre y entumeció los sentimientos. Yo, desobedeciendo, los espiaba detrás de un árbol. Estaba enamorada de Sara, con ese primer suspiro de una cabeza que apenas alcanza a entender el fuego que arde entre las piernas. También me ardía la garganta con las frases que no sabía pronunciar. Luego de un rato, los hermanos se retiraron de la nieve hacia la mansión. Sara dejó la luz de su recámara encendida y no durmió hasta que ya amanecía. Lo sé porque pasé la noche observando su ventana desde el jardín. Aquel día tuvo un sueño revelador. Lo sé porque Enrique me lo contó. Era de madrugada, Enrique aún dormía, pero Sara le dio una palmada y despertó sobresaltado al encontrarse con el rostro endurecido de su hermana.

      A la hora del desayuno, la madrastra se sentó a la mesa como si nada. Mandó a mamá por mí para que me les uniera en son de paz. Tomamos nuestros asientos y la madrastra se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa y besó a Sara en los labios. La sangre me calentó la cabeza a pesar del frío. Después la bruja tocó con un dedo la herida de Enrique y también lo besó en los labios, cosa que lo obligó a hacer una mueca de asco contenido. No estaba acostumbrado a las caricias, como Sara. A la madrastra no le gustaban los niños, eso lo sabíamos bien. Desde que enviudó, sólo le gustaban las niñas como Sara y algunas mujeres que a veces la visitaban para jugar canasta y pasar la noche entre copas. La madrastra sirvió el té y pasó las tazas.

      Lo sentimos, pero hay que obedecer, – decía la madrastra durante el desayuno como justificación a la paliza del día anterior.

      Sara murmuró en respuesta, “Si todas las hormigas se ponen a cantar….”

      ¿Qué dices, Sara?- preguntó la madrastra.

      Que todas las reglas se deben acatar, – respondió.

      La madrastra asintió visiblemente complacida y le acarició la pierna por debajo de la mesa. A mi casi se me tira el té sobre el mantel. Los hermanos terminaron el desayuno, yo no tenía hambre por culpa de los celos. Nos disculpamos y partimos hacia la escuela. Un vínculo se había formado entre nosotros para resistir la tiranía del mundo adulto. Esa noche, la madrastra se ausentó en una de sus cenas de sociedad. Sara aprovechó para tocar a mi ventana por primera vez. Entre susurros, me convenció de escabullirme y seguirla. El corazón me golpeaba las costillas marcando mis pasos acelerados hasta su recámara. Ahí me desnudó con habilidad y besó hasta el titubeo más mínimo que habitaba mi cuerpo. Cada gota de sudor sobre mi piel le juró pasión infinita. La luz de la luna se reflejó en nuestros cuerpos en un destello breve. Aquello le recordó el brillo de las estrellas y me abrazó contra su pecho. “Tienes el cuerpo cubierto de estrellas,” me dijo al oído y yo le creí. Así pasamos el invierno, llegó la primavera, luego el verano y las frutas maduras cayeron al suelo. Yo tenía los ojos llenos de Sara. Mi ropa interior estaba impregnada de Sara. Después de adentrarse profundamente en mi cuerpo, Sara controlaba mi voluntad con una precisión exquisita y perturbadora. Sus dedos manipulaban los hilos de mis hormonas, hilos que movían la marioneta de mi vida al compás de sus deseos. A Enrique no le molestaba nuestro amorío. “Mejor tú que la madrastra,” decía. Yo era parte instrumental en el plan de los hermanos: amiga de uno y amante de la otra. Tenían mi lealtad asegurada.

      Se acercaban mis quince años y papá había ofrecido darme un regalo especial. Sin titubear, le pedí un bote. Algo pequeño bastaría, para tres o cuatro personas. Estaba bien si era de remos. Modesto, pero seguro. Papá se mostró aliviado de que no le pidiese la tradicional fiesta con baile y chambelanes. Era hábil con la madera: cortó, pegó, lijó y pintó una linda lancha para mi. Festejamos mi cumpleaños con el primer paseo. El bote se deslizaba ligero por el lago. Papá lo amarró a un sauce llorón que lo ocultaba parcialmente sin sacarlo del agua.

      Aquí no lo robarán y podrás usarlo cuando quieras, – me aseguró.

      Esa noche, las amigas de la madrastra fueron a la mansión a jugar canasta. Enrique y yo disolvimos somníferos en las jarras de ponche que les servíamos. Las mujeres tardaron un par de horas en retirarse tambaleantes a los dormitorios y se desplomaron en la cama. Mientras ellas permanecían paralizadas por los somníferos, entramos armados de cuerdas y mordaza. Con la destreza de las arañas, envolvimos a la madrastra en un capullo. La sacamos de la mansión en la carretilla que mi papá utilizaba en sus labores de jardinero. El viento soplaba sobre el lago. Entre los tres, logramos trepar al gusano de mecate que era la madrastra. Sara desató las amarras, subió al bote y remó durante horas. Parecía una máquina indestructible, con la determinación humedeciéndole la frente. Llegamos a la otra orilla, un lugar solitario que habíamos escogido para cavar el hoyo unos dias antes. La madrastra, ya despierta por el trayecto, se retorcía intentando liberarse. La bajamos a empujones y la rodamos hasta el borde del agujero. Sara tomó un tubo de metal especialmente embelesado para la ocasión. Lo había pulido con esmero y brillaba.

      Este amuleto es perfecto – exclamó sonriente al tiempo que elevaba la vara a la usanza de las sacerdotisas antes del sacrificio. – Quique, ¡quítale la mordaza! ¡Quiero que chille como la cerda que es!

      Enrique obedeció y la madrastra separó los labios, aspiró una bocanada y soltó un alarido. Sara intentó meterle el tubo por la boca para silenciarla, pero era demasiado grueso.

      No le cabe la polla entre sus dientes de conejo, – se rió a carcajadas.

      Yo la miraba entre fascinada y horrorizada, sin poderme mover. Entonces cayó el primer golpe, luego el segundo, y siguió la ronda. Enrique pateaba mientras Sara propinaba palos. Estaban como locos. El cuerpo de la madrastra estaba ya inerte, pero ellos continuaban sin parar. Cuando se cansaron, rodaron el cadáver hacia el agujero. Echamos la tierra encima son las manos. Sara hablaba como en un trance, repetía las palabras que escuchó en sueños: “Si todas la hormigas se ponen a cantar, no hay abrazo más fatal que el de la tierra.“

      Nos lavamos en el lago e iniciamos el retorno. Esta vez, Enrique y yo alternamos en los remos. Sara miraba el cielo recostada sobre el bote. Respiró lento y en voz alta pensó, “Aquí se puede descansar.” La tomé de la mano y miré a Enrique. Nunca su sonrisa fue tan amplia. Llegamos a casa empapados y temblorosos. Mamá nos recibió con té caliente y toallas.

      ¿Y las señoras? – preguntó Sara.

      Ya se han marchado, – dijo mi madre.

      Así transcurrió un día, el más largo del verano.”

    • VIVA el 1497449035 Permalink

      EMMMMM

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