EXT. CEMENTERIO. DÍA

Las sepulturas están llenas

de idilios y benditos instantes
en raídos cabellos,

de lirios florales
en pechos descarnados,

de lágrimas secas
en ojos desollados,

de sales oxidadas
en labios desdentados,

las sepulturas están llenas
de besos enterrados.

EXT. TORRE. DÍA

LAS NUBES son cisnes, cisnes blancos, grises o negros,
sobre el lago azul y sereno del cielo.
El sol es su jinete, y de las nubes, sube y baja
con la montura celeste en que cabalga
el monte o las montañas.
Las nubes del monte lloran el mar sobre nosotros
y nos devuelven, puras, las lágrimas lloradas
por todos los vivientes.
Mientras el frío viento las va esquilando,
se precipitan como minúsculas banderas blancas de nieve:
las banderas de paz de los abismos de la noche.
La nube, aquella larga nube de plata,
dorada también por el crepúsculo,
es enhebrada por la torre para coser
los abismos del cielo de la noche.
La torre enhebra nubes, jugando entre campanas,
esos camellos verdinegros que por la aguja
pasan, juegan, tañen, cantan, bailan… a las almas.
En esas nubes grises, blancas y negras
naufragan las palabras y sus almas.
No son ya nubes de agua o nieve,
son nubes de palabras y de almas,
que reman, como un Caronte de arriba,
con el remo de la torre, y que pasan, pasan, pasan
—pasa otra nube—
un rebaño de nubes, de palabras y de almas.

SOLVE ET COAGULA

Oh, exclama, como nunca,
mientras este demonio lleve miseria
sin razón, que a otra ciudad o
tiempo marche con deseo ingrato
entre la bruma para
cuajar lágrimas deshechas
pero súbitamente
maraville su riqueza.

Por ti, cada caída en el fango,
la fuerza del camino, tu amante
despojada de vestimenta,
mas pronto todo el aguardiente
de satán, que causa esa visión,
querrá este tiempo
de pillaje, no santo.

Adorar la miseria de occidente
La novela que enciende
Su última hoguera y
cultiva la domesticidad
al solicitar mi abominio,
que alguien tiene ya dorado,
por enternecidos estados.

Mi desenfreno llora, pero
Sigue adelante su alegría,
asumiendo que está condenada,
y continúa haciendo oler al pueblo
con el sauce de las multitudes.

MOJO PIN

Bella mujer,
esencia del no en una escuela de calor,
canta con el río entre dos aguas.

Todo está bien ahora, fe, visión… más que eso,
…ahora que sé tu nombre,
quiero saber tu nombre verdadero.

Una visión, una marcha…
¿por qué esta tierra seca en momentos que brillan?

¿Hay alguien ahí fuera?
La canción se acaba pero la melodía permanece aún…
y cada lágrima es una cascada de agua marina.

Me siento bien o no,
todo depende de ti,
del buen vino tinto
y del moderno amor en Mojo Pin.

LÁGRIMAS FUGACES

Sin darme cuenta
hoy me vino a la mente
la oscura noche:
el violín nocturno
que siembra con ternura
las lágrimas fugaces
de las estrellas.

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho—…

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho— por su ARMONÍA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el cáliz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la inútil oración de los vencidos…

Tan sólo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con lágrimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMONÍA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.

EL ABISMO

El abismo es arena de belleza,
conciencia del espacio y la ficción,
es follarse las horas del futuro,
el infierno infinito del invierno,
jugar con libertad de lágrimas furtivas
igual que la memoria es mosca del olvido,
la pasión primaveral de los poetas,
el pájaro de soledad de los suicidios,
la verde tontería de tierra verdadera.

SOLES DE MAYO

De todas las miradas del mundo,
yo me quedo con la poesía,
porque la poesía es el misterio
que se esconde, con pulso herido
y del otro lado, como sombra de lágrimas,
en todos los secretos del mundo,
en todos los insondables abismos
de las almas luminosas o dolidas
que se asoman a nuestra ventana
como soles jubilosos de mayo.

(Homenaje-paráfrasis a Federico García Lorca en un día de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 años de su nacimiento. Perdón por mi osadía al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poesía)

EXT. PUERTO. DÍA

El pirata de los mares de lágrimas?
El piloto de los cielos de estiércol?

INT. HABITACIÓN. NOCHE

La madre y el padre estaban velando un cadáver. O eso parecía. Sus ojos cerrados no revelaban lágrimas. Quizás sólo cansancio. Un cansancio de siglos. Un cansancio que se acumulaba en las ojeras de los viejos como se acumulaba el polvo en los rincones de la estancia. El hijo parecía dormir plácidamente. Pero estaba muerto. Había muerto después que ellos pero eran ellos los únicos que le velaban. Yacía sobre un tatami de paja con borde negro de luto. El olor del tatami era intenso como de mieses recién segadas. Aún soleadas y calientes. El resto era frío, muy frío. Nadie respiraba en la habitación. No en vano todos estaban muertos, hasta los muebles eran jirones de un ataúd. Una inquietante atmósfera rodeaba al muerto. Una niebla heladora.
Cualquier color que tu quieras, dijo la madre. Nadie contestó. Una marcha nupcial comenzó a oírse y unos perros ladraron como alertados por las trompetas. O quizás eran lobos, lobos de montaña. Lejanos.

PADRE YANKE

No hay lágrimas que por mar no vengan para los poetas de bata y escotilla.

CARLOS GAYOL

Unos se merecen sangre, sudor y lágrimas y otros un escupitajo.

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