Reivindicar la geniería versa frente a la ingeniería inversa.

Frente a frente todos los monstruos.

Me senté frente a un espejo, a esperar ver pasar el cadáver de mi enemigo.

EN LA PLAZA FRENTE A LA CATEDRAL

GUADALAJARA, JALISCO (MEXICO)

Estábamos mi esposa y yo vacacionando en esta hermosa ciudad, sentados en una de las bancas del parque simplemente dejando pasar tranquilamente el tiempo mientras disfrutábamos de un clima espectacular y ante nosotros esporádicamente pasaba algún comerciante ofreciendo diversos productos o servicios tradicionales del área tales como: Cotorinas, algodones de azúcar, helados, un organillero, un bolero, un vendedor de títeres de madera, un vendedor de sombreros y otros más

Obviamente también éramos parte del paisaje todos los allí presentes como paseantes, había puedo dar fe: gentes de muy diversas latitudes, razas, culturas, niveles económicos y profesiones a los que nos unía la dicha de no tener prisa en ese momento por nada.

Observé a una muchacha deambulando para arriba y para abajo como sin ningún propósito al igual que nosotros, ya se sentaba en una banca, ya en el suelo cerca de la fuente, o se quedaba un momento quieta observando algo que le llamara la atención. Para cualquier persona supongo le habría parecido que ella estaba extraviada de sí misma

Vi también a un muchacho pidiendo limosna, es probable que nunca haya recibido atención médica especializada que le minimizara los problemas locomotores en sus extremidades lo cual provocó sin lugar a dudas la deformación ya muy notoria de las mismas, también denotaba ese tipo de miseria que te obliga a vestir las prendas hechas ya unas garras, tan delgado que ni siquiera la anemia cabía en su cuerpo.

Debo decir que no hicimos línea los presentes para preguntarle en que podíamos ayudarle, no nos disputamos el orgullo de ser los primeros en tenderle la mano, creo que ninguno dejamos de comer lo que sea que haya sido que hubiésemos comprado para tal propósito, ninguno nos dirigimos a las oficinas del Municipio para avisar que habían omitido accidentalmente ayudar a uno de sus conciudadanos en desgracia pero que afortunadamente estaba allí ahora al alcance de la mano

En eso que uno voltea la mirada no sabe por qué hacia un lugar en lo particular me encontré con que la muchacha que mencioné previamente iba caminando hacia el muchacho, conforme se acercaba se metió la mano izquierda por su escote, hurgó dentro de su ropa intima y le dio un billete sin siquiera poner atención en la denominación

¿Tienen idea ustedes de lo miserable que me sentí y hoy sé que soy?

YO ME BAUTIZO

Un día, no recuerdo cuál, decidí bautizarme yo mismo. Estaba hastiado de que cualesquiera impresentables, empezando por mi padre, pudieran llamarme como les diese la gana a ellos. No señor. No quiero llamarme como los demás elijan, en muchos casos, y gracias al desgraciado nombre de bautismo que eligió mi padre, para burlarse de él, para deformarlo y ridiculizarlo. No señor, me niego a llevar esa cruz. Yo soy libre, puedo elegir, puedo bautizarme como a mi me de la gana. Desde entonces tengo el nombre de bautismo que yo me he dado. Y además todos los nombres que me apetezcan, cada día uno, si quiero. A la mierda, podéis llamarme como os de la gana, pero nunca sabréis el nombre con el que yo contestaré hoy. Es mi impostura frente al mundo, frente a todos vosotros.

Hoy he visto a negros con su manta, vendiendo temerosos, frente a la CNMC, esa que dicen que protege la libertad de mercado. Paradojas del liberalismo.

Alas decapitadas,
Vuelos en el silencio
Y viento
Desangrado.

Llueve silencio,
intocable silencio…
frente a frente
la campana sonora
y un ángel anecoico.

Estaba tan necesitado de ánimos, que todas las tardes se sentaba frente al mar para que este le hiciera la ola.

En la televisión se suceden imágenes de indignación…

En la televisión se suceden imágenes
de indignación, pido el menú del día,
llega una pareja joven, se sienta en la mesa
de enfrente, desenfundan inmediatamente su teléfono
y teclean a una mano, ambos con la mirada fija en sus respectivos
aparatos, luego ella le mira de reojo y con su mano derecha
coge un tenedor,
su mirada está ya desprovista de ilusión,

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha…

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha sentado a mi mesa sin decir nada, sin saludar. Fumaba un purito, simplemente. No hablaba. No quería nada. Se ha sentado sin más. Huesos y pellejos parecían una misma cosa. Encorvado y enjuto ha permanecido allí. Al principio me he sentido incómodo, algo violento por esa invasión de mi espacio y mi privacidad. Yo estaba comiendo solo. Disfrutando de una estupenda sepia a la plancha y una cerveza. Oliendo el fresco y el sol de este mediodía preotoñal, simplemente. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Qué extraño delirio le ha llevado hasta mi mesa, frente a mí? Mi ojo clínico se ha puesto a escrutar su mirada: demencia senil. ¿Qué tal va el día? He preguntado para iniciar conversación. Tirando. Ha dicho seca pero suavemente. Tal y como está la cosa no es poco ir tirando, he contestado. No es poco, ha replicado sin más y ha seguido fumando su puro hasta el final.

PANDEMONIA

“PLATO A LA CARTA”, reza el cartel. No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Están esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de diseño, y su conversación banal. Risas. En la tele esos superhéroes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el mío. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura ríen como caracoles asmáticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las témporas, la rodilla que me golpeé esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imbécil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Qué hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¿Cuándo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¿Realmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. Cócteles. Sangría. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta. Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones anónimas y limitadas. ¿Cómo esperamos crear un mundo mejor así? Tampoco parece importarnos. La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. También respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases etéreos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Señalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpatías. Sonda sinuosenoidal obstruida y catalítica. Visor de cuerdas y partículas elementales. Telecopiador de místicas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y forética… Eso, hasta donde yo sé.

árboles…
árboles en la niebla,
mudos árboles frente a la tierra,
sierra vacía y sin gente.
en blanco y negro,
montaña negra.

EXT. PARQUE. DÍA

Bajo la luz del poniente,
el impasible estanque muerto,
mudos árboles frente a la tierra,
parque verde y solitario,
paseando de día,
¿qué desborda el arroyo azulado?

Hay muchos vagos. Yo me gano el sudor de mi frente.

Siento el orden y la calma Siento un…

Siento el orden y la calma,

Siento un hartazgo de la vida,

Siento una ignominia paz,

Siento brisa en mi espalda,

Siento sudor en mi frente,

Siento que tú no estás…

No hay más que decir,

Solo orden y calma,

No ruidos, ni gritos,

Descansa en paz mi consciencia,

Espera con ansias mi cuerpo,

Medita en silencio mi alma…

¿Qué sucedió No estás seguro todo fue muy…

¿Qué sucedió? No estás seguro, todo fue muy rápido. Intentas levantarte del suelo mas te es difícil, todo tu cuerpo te duele. Tu respiración es corta y jadeante; es natural, tus costillas están rotas. Miras alrededor tuyo y todo está envuelto llamas. Cerca de ti vez varios cuerpos inertes rodeados por el fuego, no puedes llegar a donde están ellos. Ya sabes que pasó, todo vuelve a tu cabeza y las horribles imágenes se repiten una y otra vez frente a ti.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

LLUVIA DE OTOÑO
(Llueve, llueve dulcemente…)

… El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra…
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un dia rosa persiste
en el pálido poniente…
Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
-Mi mano deja mi frente…-
¡Llueve, llueve dulcemente!

¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!

El viento y la hoja Ya nace de…

El viento y la hoja

Ya nace de la nada un suave viento,
y tiembla una hoja allá en la fina rama,
va extendiendo la sombra sutil trama,
sobre una tierra llena de cemento.

Del aire nace presto ese lamento,
que va con la mañana cuando llama,
en la puerta del patio aquel que clama,
que el viento le ha robado todo aliento;

ha de surgir mas tarde la respuesta
al temblor de la hoja, un triste verso
ha de escribir el viento en su gran fiesta;

sobre el cemento sombras de un perverso,
se mueven agitadas sin propuesta,
y tiembla la hoja frente al universo.

el 5/6/12 J.LL.Folch
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