Rosas rojas que florecen En esta primavera Primeras…

Rosas rojas que florecen
En esta primavera.
Primeras hojas de los chopos,
Últimas flores del almendro,
Baladas entre el viento,
Lirios que cantan su violeta.
Iluminando altivo el sol de todos
Con los hilos dorados de los días
Amasados anoche en la maleza.

Flor carnívora de tajo preciso precioso de anhelantes…

Flor carnívora de tajo preciso

precioso

de anhelantes espasmos y abrazo impiadoso

inmensamente abierta

aromada de mirra y chocolate

devoradora mantis al acecho

de insaciable apetito nocturno

manantial de mieles tibias

(alimento necesario)

heredera de Lilit y sus infiernos

puta y madre en la misma matriz

mitológicamente dentada

por el imaginario del terror

desafiando la brutal embestida

con sólidas murallas verticales

y orgulloso espolón de barco pirata

en cada pliego de tu caverna voraz

escondidos están

los cadáveres de tu seducción.

Flor de(s)mayo

La flor se desmaya a cámara lenta esperando que alguien la recoja a tiempo.

VIVA

ADIÓS
a las estrellas,
a las nieves,
y a las flores
caídas.

EXT. CEMENTERIO. DÍA

Las sepulturas están llenas

de idilios y benditos instantes
en raídos cabellos,

de lirios florales
en pechos descarnados,

de lágrimas secas
en ojos desollados,

de sales oxidadas
en labios desdentados,

las sepulturas están llenas
de besos enterrados.

LAS ESTRELLAS

Cuesta creerlas hinchadas de hidrógeno,
grávidas de helio y de sustancias cósmicas,
explotando en la bóveda del cielo.

Cuando las vemos desde aquí,
parecen los ojillos de peces diminutos,
parecen tan tranquilas y pequeñas,
que dan ganas de invitarlas a cenar,
de arroparlas con nuestras viejas mantas,
de dejarlas que duerman
hasta el mediodía,
de decirles que aguanten,
que no se dejen borrar
por ese azul que acaba
quemándolas de ozono,
vistiéndolas de día.

Pero yo sé el secreto de su nieve
y es que solo florece en las tinieblas.

Sea, humilde estrella.

EXT. BAJO UN CEREZO. DÍA

La flor de cerezo
mira su ombligo
hacia la inmensidad,
contra los cuerdos
en edredón de plumas
nieves del tiempo.

BROCHES DE LA ESTACIÓN BRILLANTE

Campo mojado en primavera,
en hierba de oro -ya espigada-
es la flor de rocío,
el moho de la tierra.

Las verdes esferas
lucen los húmedos diamantes
que la lluvia ha plantado
con sus gotas.

Sus hojas de pelusa
son besos de hada
de olor decapitado en mayos,
caprichos de la hiedra.

Fósil de nieve
inseminan las ramas;
brillo de inflorescencia.

El aire azul es libre;
mojado el viento
y blur travieso,
el verde extracto de los rayos.

VIVA

La mariposa no es el jardín,
tan sólo un par de flores amarillas
que se elevan a mi ventana.

Caos lacanianos
dentro de la cabeza
cuando cae una flor.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑