ARRASTRANDO EL CULO POR LA PIEDRA

Pues parece que se ha acabado esta forma de desplazamiento consistente y cómoda. Arrastrar el culo por el suelo ya no mola. Según cuentan las leyendas familiares, mi desplazamiento favorito era el arrastraculo, un tipo de movimiento consistente en dejarse el pañal pegado en el suelo junto con su contenido. Resulta que dependiendo de la superficie de fricción, puede ser algo guay o una puta -y literal- mierda. El cambio de casa trajo consigo una alta fricción: un suelo empedrado. De los de antes. Nada de gilipolleces modernas tipo microcemento con tacto de mármol rosado. Putas y jodidas piedras. Y pues, chico, pies para que os quiero. Milagro. El Niño anda.

PARA ARIANE

Vía Láctea
obstinado relámpago en la noche
terrible soldadura de universo
fulgor fosilizado.

Vía Láctea
hormiguero de hidrógeno remoto
ingrávida culebra de luciérnagas
antigua cicatriz.

Vía Láctea
espinazo de cúmulos e incienso
procesión de temblores diminutos
arañazo de leche

Vía Láctea
empedrado de plata sideral
Nilo copiado arriba muy arriba
pajarera de arcángeles.

vajra

El clavel de tu boca,

empedrado de lágrimas,

como el mar muerto.

yoga

sinrazón aquí
empedrado de lágrimas
muestra su encanto
toma cicuta
la torre enhebra nubes
coro de pensamientos
luna de sangre

Amante de alquiler

Aquel fatal diluvio, de cándidos desdenes,
en que dejabas mis lánguidas vidrieras
—lóbrego lago de lágrima empedrado—
oh reina violeta que ahuyenta la alegría
al pálido palacio del débil desconsuelo,
tranquilo solloza en el equívoco camino
de la horrible cizaña de mi almohada
y la virginal zarza de látex de tu sexo
—satén erótico y de musgo perfumado
sobre el seto oxidado del afanoso otoño—
al mudo cobijo de tus bosques axilares
—apetitos tallados en el tórrido caucho—
en el regazo pérfido del cuello.
¡Oh muñeca de goma y amante de alquiler!

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