Hay cortinas danzarinas que bailan música clásica porque son aprendizas de brujo.

Hoy todas las cortinas caen a plomo.

Navegar en cortinas

Navegan mis cortinas blancas
y con ellas me arrastran,
como infantil bucanero,
a los mares del sur.

vida mía vida mira que yo he hecho…

vida mía vida mira que yo he hecho… rompí la cadena más dulce de la vida. En la mesa de los hombres de vida vacía mas vida allí yo se que fue feliz…. Más quiero más se además de las cortinas son palcos azules…

Tengo mil palabras para derribar los muros con…

Tengo mil palabras para derribar
los muros, con mis puños de seda.
Millares de palabras atropelladas
con las que hacer temblar
al bronce. Pero ¡Ay! He perdido
los engarces; no hay corona.
Estoy cansada de parecer
“una tía dura” con poco éxito.
Harta, de no poder ser
mimosa, vulnerable, cristalina
tranquila y a gusto. De serlo
a mi pesar, cuando me encuentran
con la guardia baja.
Las ilusiones que se van muriendo
luchan hasta convertirse
en obsesión. Estoy desbordada,
sin nervio, sin aliento.
Quisiera recostarme en la arena,
y no digo morir, sino dejar
volar el tiempo, volverme
espuma de mar,
lecho de gaviotas.
No digo morir,
ni dejar mi último suspiro evaporase

al azar por el éter.
No, sólo permitir que el reloj
deje de pulsar
a fuego lento. Desaparecer
de la mirada de las serpientes
y de la cizaña, sin príncipes
que rompan las cortinas.
Las ilusiones que se difuminan
luchan para no convertirse
en lánguidas sombras.
Espuma de mar y arena;
rehacerme al tercer día
¿Estará ya cerca?

BRISA

Esa brisa
sobre las cortinas blancas
me trae recuerdos legendarios
del pasado
y me lleva en hinchadas velas
de bajel
entre dos azules
de mar y cielo antiguos.

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