Pira de cenizas

Tonooi & Kihara

Siento la soledad morder mi cuerpo
En noches de lechuzas y grillos
Puede que la vida no estuviera de mi parte

Amé algún día de ojos cerrados
Y caí, caí todo entero
Y me rompí el recuerdo

No se quien fuiste
Mi memoria es una pira de cenizas
Tal vez seas el frío de mis mañanas

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Soy ceniza, luego puedo ser cualquier cosa.

Mi última voluntad es que lancéis mis cenizas al bar.

Sigo dejando a mis espaldas las cenizas de…

Sigo dejando a mis espaldas las cenizas de otros puentes, andando con pies descalzos, un abrazo en la punta de mi lengua y mi esternón desplegándose amplio hacia los lados…. me sorprendo ensanchándome como el horizonte

La ceniza

La ceniza es la nieve del infierno. ¡Pobres diablejos, no pueden hacer muñecos!

Cenizas curativas

En la India los charcos cicatrizan con las cenizas de la muerte de las piras funerarias.

La luna

La luna está hecha con las cenizas de los niños muertos.

NEFASTISSIMUS

Afilaré mi pluma todo lo que mis escasas fuerzas me permitan para clavarla en el corazón de los malvados.

Pues si no hay Dios, ¿porqué yo habría de perdonarlos? Mi condena es eterna.

Qué el becerro de oro al que adoráis triture vuestros huesos,
Qué todo el dolor que causéis se multiplique y alargue,
Qué las llamas con las que apagáis vidas inocentes os consuman eternamente,
Qué el futuro recuerde para siempre vuestras iniquidades,
Qué la memoria sea más dura que el diamante.

Suplicad, malvados, el perdón
Ante las cenizas de esos niños,
Incáos de rodillas ante ellas,
Si sus cenizas se levantan
y vuelven a reír y cantar,
Si reparáis sus vidas,
También seréis vosotros perdonados.

HAIKU LUNAR

Luna ceniza,
párpado de la sombra,
noria de estrellas.

He decidido asesinarte Asesinar todo lo que has…

He decidido asesinarte. Asesinar todo lo que has sido para mí. Mírame bien. Es en medio de este flamenco que consume mi baile, el rasgueo de la guitarra me guía, me uno a esa melodía mortal que me invade, que me conduce a un estado de éxtasis en donde mis pasos poco a poco acaban con tu recuerdo, no quiero que quede nada, absolutamente nada del amor de ayer. Te odio. Odio que te encuentres en los latidos de mi pecho, en el ritmo acompasado de mis venas, odio sentirte en mi sangre y cada vez que cierro los ojos me colmes por completo. Acabaré con lo nuestro del único modo que conozco: entregándome a la pasión de este fuego que no tiene fin. ¿Por qué me miras así?, ¿no era eso lo que querías?, vernos morir hasta las cenizas, pues te lo concedo, pero vas a tener que contemplar hasta el final esta última dedicatoria. Veo tus ojos negros cargados de tanta ira como amor, no te reconozco de otro modo más que ese, tus dos caras en una sola, y por eso te amé, te amo, observo tu rostro y me miras fijamente como si doliera, como si cada acorde de la guitarra fuera una puñalada certera, y así es, hemos de morir esta misma noche, aunque me duela hasta el alma. Aun te siento en mí, el rastro de tu aliento impregnado en mi piel, eres parte de mi donde quiera que me encuentre, no puedo escapar de ti, por eso debo matarte, o moriré.

Él era fortalezade cantos y estampidos fue…

“…Él era fortalezade cantos y estampidos, fue como un panadero: con sus manos hacía sus sonetos. Toda su poesía tiene tierra porosa, cereales, arena, barro y viento, tiene forma de jarra levantina, de cadera colmada, de barriga de abeja, tiene olor a trébol en la lluvia, a ceniza amaranto, a humo de estiércol, tarde, en las colinas….” El Pastor Perdido – Pablo Neruda

Ámame como el fogón a la leña, me dijo suspirando. Y así quedé hecho ceniza.

Era como la seda y con esa suavidad desgarro mi corazon hasta solo dejar cenizas y yo entre sus caricias no note la diferencia

Maripollas: penes voladores.

Maripollas: penes voladores.

Son luces y sombra
para clavarla,
y corre por tus venas
vaivén sobre la tierra;
cuajada celeste,
recomponiendo las cenizas,
bebe tu absenta.

LOS HOMBRES ATRAPADOS POR SUS HUCHAS Aquí esta…

LOS HOMBRES ATRAPADOS POR SUS HUCHAS

Aquí, esta idea de beso que jamás resucita en mi boca,
mientras cae la ceniza del cerebro consumido en la quemada de
mis labios,
por el beso que llevo dentro goteando sus dudas como alcohólicas
de esta vida,
que dicen dejarla y una y otra y una y otra vez vuelven
reptando a probarla.

Cada una de mis palabras resuena sin vida,
como mis tacones por la calle vacía.

Poema de Sergio Algora (el niño gusano)

Templo de Salomón

Lo escrito, escrito está…

Se había esfumado el guerrero luminoso, y en su sitio quedaba su doble, el guerrero hecho de sombras. Salomón, al reproducir los rasgos de su primo, decolorándolos, hasta en la circunstancia trivial de su vestidura, simbolizaba mejor que ninguna retórica fúnebre la mudanza fundamental que entrañaba su pérdida. No lo había perdido él a Salomón; Salomón le había perdido a él, en el templo. Y la sensación de vacío que le embargaba y provocaba una náusea permanente, le condenaba a mirar dentro de , a mirar en su interior como en el arcano de una caverna habitada por monstruos fieros y tristes. Era una sensación desoladora. Hasta entonces, el duro caparazón de su egoísmo, de su recelo, le había protegido contra ella, pero la muerte de Horacio desmoronó sus baluartes. Estaba viejo; estaba cansado. El peso de otras desapariciones, de otras muertes, antiguas o próximas, la de Ariadna, la de Rudolf Steiner, la de Percy Ernst Schramm, la de Sigfrido, la de Tseu Tchoang, se acumulaba conjuntamente sobre sus hombros. Le aplastaba y experimentaba, de golpe, lo que no había sentido en su plena hondura cuando se sucedieron esas etapas, porque en cada ocasión miró hacia adelante. Ya no había a dónde mirar. Y todo —las armas y los ropajes, las empavesadas velas, las proas doradas, el regocijo victorioso de la vida— se desmenuzaba en cenizas. Totalmente desamparado, el primer síntoma de esa evidencia se trasuntaba, físicamente, en la extraña palidez que se apoderaba de su contorno y que daba la impresión de que se movía entre espectros transparentes. 

Quien comete poesía, comete pecado

Elegante individuo,
¿qué será de los mares azulados
donde se agita noctámbula
la parda debilidad del ignorante
si un escritor, un rey de la ceniza,
en este alquímico encallar de la normosis,
comete pecado al cometer poesía?

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