Eramos un desastre Sin embargo eras mi desastre…

Eramos un desastre. Sin embargo, eras mi desastre, mi hermoso caos, eras mío y ese camino a tu lado lo llevé con dignidad, honestidad, entrega y amor. Eramos como la noche y el día, como el cazador y el lobo, en franca rebeldía de este amor que nos construía y nos daba miedo, una clase de miedo distinta a la de los demás. A veces la perfección atemoriza, porque no quieres perderla.