Bebiendo de mi jarra chisporrotean mil ideas que tras depositarla sobre la mesa se disipan como las burbujas de mi tónica light.

Quisiera seguir... me provocas y vuelvo a sentir. Quisiera seguir(te)... me invitas y vuelvo a perder(me). Quisiera... Seguir.

La primera regla del cristianismo debería ser igual que la primera regla de "El Club de la Pelea".

Tú, yo. Pronombres personales temerosos de entregarse al verbo.

No es más ágil un atleta que quien se cae de un árbol.

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