EN DELICADAS CUMBRES

(Por Jose L. Serrano)

En delicadas cumbres nacaradas
paso intacto las tardes del estío
y sin querer, mirando hacia lo lejos
veo la luz que del futuro habla.

Insólitos placeres denuncian mi deseo,
el penetrante hastío de amoratados lirios
y, cautamente, encojo la cabeza:
el doloroso paso por la vida

Hasta mañana. Como la luz
que se ahoga tras los montes,
en la noche me interno de puntillas,
otra espantosa noche
de dientes rechinados y dolores,
de sábanas mojadas y calientes
en las que tu semilla busca el mar
pero se pierde,
como los ríos de África en la arena.